En lo primero que se suele pensar al escuchar la palabra amoniaco es en un producto de limpieza, pero ¿sabías que también es utilizado en los sistemas de refrigeración? De hecho, el amoniaco es el refrigerante natural más usado.
Y es que el amoniaco es una alternativa a los refrigerantes CFC/HCDC, los cuales son dañinos para el medioambiente y contribuyen al calentamiento global. Además, esta alternativa es el método más económico y con mejor rendimiento energético.
El amoniaco como refrigerante
El amoniaco es un gas que, como su fórmula química (NH3) indica, está compuesto por nitrógeno e hidrógeno. Este gas puede ser encontrado en la naturaleza o puede ser hecho de manera artificial.
A mediados del siglo XIX, el amoniaco comenzó a ser usado en la industria alimentaria para la refrigeración de alimentos como la carne, el pescado, las frutas y verduras y los lácteos. Hoy en día es muy común encontrarse plantas que utilicen el amoniaco para la refrigeración y congelación de los alimentos que consumimos.
En este caso, el amoniaco utilizado se conoce como “amoniaco anhidro”, lo cual quiere decir que es 99% puro y prácticamente no contiene agua. Cuando se utiliza de esta manera, puede alcanzar temperaturas de hasta -70°.
En caso de que se necesite disminuir la carga de amoniaco, una opción igual de eficiente es la combinación con CO2, ya sea en cascada o en forma de salmuera.
Además de para la industria alimentaria, el uso del amoniaco como refrigerante se ha extendido a los sistemas de climatización y aire acondicionado, tanto para la refrigeración industrial como para el uso doméstico.
El proceso de refrigeración del amoniaco consiste en un ciclo formado por cuatro etapas que son: compresión, condensación, expansión y evaporación.
Ventajas
Algunos de las ventajas y beneficios que conlleva el uso del amoniaco como refrigerante son:
1. Medio ambiente
El amoniaco es un refrigerante natural no contaminante, por lo que es seguro para el medio ambiente. Su potencial de calentamiento global (GWP) y su potencial de agotamiento del ozono es igual a 0.
2. Eficiencia energética
Los rendimientos termodinámicos del amoniaco son en torno a un 3-10% superiores al de otros refrigerantes. Esto quiere decir que su consumo energético es menor dándose las mismas capacidades frigoríficas.
3. Coste
Los sistemas con amoniaco consumen menos electricidad, lo que supondrá costes más bajos. Además, el precio del amoniaco es inferior al de los refrigerantes HCFC y, para un mismo uso se requiere una cantidad mucho más baja, entre un 13 y un 15% en comparación. La instalación de estos sistemas también resulta entre un 10 y un 20% más barato que otros sistemas similares.
Todo esto supone un ahorro económico y la posibilidad de ofrecer productos refrigerados a precios más competitivos.
4. Tuberías
Tanto el amoniaco líquido como su forma gaseosa requieren tuberías con un diámetro mucho más pequeño que el de la mayoría de los refrigerantes HCFC.
5. Seguridad
El amoniaco es un gas tóxico e inflamable. Es por esto que los sistemas que utilizan este refrigerante cuentan con válvulas de seguridad en las tuberías y con detectores de amoniaco, lo que los hace más seguros. Además, el amoniaco se caracteriza por tener un olor muy potente, característica que funciona como señal de aviso. En caso de que se produzca una fuga será detectada de forma inmediata gracias al olor, por lo que, si hay que realizar una evacuación, la reacción de los individuos será rápida.
