Cuando escuchamos el término salas blancas, inmediatamente lo asociamos con los quirófanos de los hospitales, los laboratorios farmacéuticos y de bioanálisis y la industria nuclear en general, aunque a día de hoy no sean exclusivos de estos ámbitos. Lo cierto es que este concepto surgió y comenzó a formalizarse a finales del siglo XIX. En esa época, varios cirujanos y microbiólogos observaron los beneficios de una ventilación adecuada en sus espacios de trabajo. Entre ellos, comprobaron un descenso significativo en las infecciones que solían producirse en dichos recintos. Por lo que podríamos decir que, desde el momento mismo de empezar a referirse a estos sitios con el término que nos ocupa, comenzó la preocupación por establecer las condiciones que deberían cumplirse para lograr una correcta refrigeración de salas blancas.

Conceptos básicos pertinentes a la refrigeración de salas blancas

En esencia, una sala blanca, sala limpia o sala aséptica es un recinto diseñado con el propósito de realizar dentro del mismo operaciones y procesos con la menor tolerancia posible a la contaminación. De esta manera, es posible garantizar la seguridad y calidad de un procedimiento (como una cirugía) o de un producto delicado (como un medicamento). En consecuencia, para lograr el más bajo nivel de contaminación en tales recintos es indispensable seguir una serie de pautas ambientales cuidadosamente controladas. Como veremos más adelante, dichos parámetros constituyen la base de la refrigeración de salas blancas.

En este sentido, el diseño, construcción y equipamiento de un espacio de esta naturaleza deben tener en cuenta el objetivo central de evitar al máximo y en todo momento el ingreso, generación y retención dentro del mismo de cualquier partícula contaminante. Entendiendo que estos agentes (microbios, virus, etc.) son capaces de alterar los resultados de los procedimientos que allí se lleven a cabo. Ya sean operaciones quirúrgicas, elaboración de medicamentos o de alimentos, entre otros.

Condiciones generales de las salas blancas

Desde esta perspectiva, las instalaciones a las que nos referimos pueden consistir en uno o en un conjunto de recintos. En función de su propósito, dentro de cada cual han de mantenerse determinadas variables en el marco de unos límites precisos. Estos elementos son: iluminación, temperatura, humedad relativa, calidad del aire, presión diferencial y niveles sonoros. Como puedes apreciar, buena parte de estas variables tiene que ver con la refrigeración de salas blancas.

En general, de acuerdo a su propósito, estos espacios deben tener condiciones específicas de:

  • Exclusión microbiana, con el objetivo de evitar la contaminación de materiales estériles, materias primas, instrumental, componentes y superficies en procedimientos que requieran asepsia.
  • Limitación microbiana en recintos ocupados próximos a donde se ejecutan procesos asépticos. En este caso, la idea es minimizar la intromisión de elementos contaminantes en la sala blanca.
  • Exclusión de partículas. Frecuentemente, esta condición es asociada con la exclusión microbiana. Pero, igualmente aplica de forma individual al instrumental y materiales lavados previamente a su esterilización.
  • Limitación de presencia de partículas, con la finalidad de disminuir la carga de partículas en materiales e instrumentos con antelación al lavado.
  • Bloqueo a la contaminación cruzada, a objeto de evitar al máximo posible la contaminación entre materiales y/o productos.
  • Exclusión de contaminación externa, incluyendo la que puedan traer o generar los mismos operarios.

Sectores que cuentan con estos espacios y que requieren refrigeración de salas blancas

  • Sector sanitario: Hospitales, clínicas y centros de asistencia. En particular para áreas destinadas a quirófanos, laboratorios para analítica, imagenología y rayos X, salas para pacientes infectados, inmunodeprimidos, instrumental médico y un largo etcétera.
  • Farmacéutico: Medicamentos para humanos y veterinarios, químicos cosméticos y productos biotecnológicos.
  • Industria alimentaria: Productos cárnicos o vegetales precocinados, crudos, en lonchas, envasados o enlatados. Bebidas en general.
  • Tecnología: Electrónica, microelectrónica, nanotecnología, automoción y desarrollo aeroespacial, entre otras industrias.
  • Investigación, desarrollo e innovación (I + D + i): Laboratorios de investigación, universidades, salas de confinamiento, etc.

La clasificación influye en la refrigeración de salas blancas

De acuerdo con el tipo de ventilación que empleen, podemos identificar dos tipos de salas blancas:

  • Con flujo de aire no unidireccional. En concreto, estas salas blancas reciben aire limpio filtrado mediante filtros de aire de alta eficiencia ubicados en el techo. De esta manera, dicho aire limpio se mezcla con el aire que circula en la sala, eliminando la contaminación que puedan generar los operarios, las herramientas, la maquinaria u otros elementos. Por otro lado, un sistema de extracción situado en la parte inferior de una pared se encargará de expulsar el aire viciado. Este tipo de ventilación se conoce como «ventilación turbulenta».
  • Provistas con flujo de aire unidireccional. Esta clase de espacios requieren mucho más aire que los del tipo anterior. En estos casos, la planificación del sistema de refrigeración de salas blancas debe prever una entrada del flujo de aire que abarque todo el techo y la presencia de filtros en la misma. La velocidad de este flujo de aire será de entre 0,3 y 0,5 metros por segundo (m/s) para eliminar la contaminación. El flujo de aire entra por todo el techo pasando por los filtros que también se encuentran instalados para eliminar la contaminación. Después, el aire viciado es expulsado por el suelo del recinto. Por supuesto, este tipo de instalación es más costosa que la de ventilación no unidireccional.

¿Cómo debe ser la refrigeración de salas blancas?

En resumen, las condiciones de ventilación de los espacios que nos ocupan dependerán de las exigencias de los procesos que se realicen en estas. Generalmente, la gestión de la refrigeración de salas blancas se rige por cuatro criterios básicos:

Temperatura

Esta es uno de los elementos que varían según el proceso que se realice en las salas blancas. Por ejemplo, en una planta procesadora de alimentos el rango podría estar entre los 6ºC y 10ºC. Mientras que en el quirófano de un hospital debería estar entre 22 y 26ºC. No obstante, en circunstancias más exigentes, como en intervenciones cardíacas específicas, debería bajar hasta los 17ºC.

En todo caso, es imprescindible prestar atención a variables como el calor latente, que es aquel que se genera dentro del recinto debido al descanso de los motores del sistema, la iluminación y la presencia de personas.

Humedad

Respecto a este criterio, lo ideal es que el aire que circula en el interior de las salas blancas tenga un nivel de humedad bajo. De tal forma que pueda absorber la humedad de distintas fuentes y evitar la condensación en las superficies. Esta última es fuente para el crecimiento de microorganismos.

Volviendo a nuestros ejemplos anteriores, en una procesadora de alimentos un rango de humedad relativa aceptable estaría entre 60% y 70%. Por el contrario en el quirófano debería estar entre el 45% y el 55%.

El flujo de aire, un factor relevante en la refrigeración de salas blancas

En una sala blanca, el aire circulante consta de dos elementos: aire recirculado y aire exterior. El primero de ellos es el que debe circular en menor proporción por el recinto para remover humedad, concentración de gases, partículas y microorganismos que serán expulsados a través del extractor.

Para el procesamiento de alimentos en una sala con temperatura entre 6ºC a 10 ºC, el volumen de aire debe renovarse a una frecuencia de 20 a 30 veces por hora (ren/h). Por otra parte, en un quirófano la frecuencia ideal de renovación es de 20 ren/h, a una velocidad entre 0,20 a 0,40 m/seg.

Por debajo de estos rangos, no es factible garantizar una remoción eficaz de elementos contaminantes. Sin duda, el suministro de aire exterior es crítico para eliminar la concentración de gases y aportar una presión positiva.

Filtración

Ciertamente, otro de los objetivos esenciales de la refrigeración de salas blancas es filtrar el aire para evitar la entrada de partículas y microorganismos. En efecto, el aire exterior circula por un sistema de filtros. Después, pasa a través de filtros HEPA o ULPA que terminan de limpiar y descontaminar este aire exterior. Estos últimos dispositivos tienen una amplia clasificación según sus capacidades.

Desarrollamos los sistemas y unidades necesarios para refrigerar salas blancas

En Intersam, diseñamos y fabricamos sistemas de refrigeración a medida, para cualquier tipo de aplicación industrial o comercial. Nuestra experiencia de 28 años en el sector nos permite asumir proyectos de gran envergadura y complejidad dentro y fuera de España. Las unidades que fabricamos cuentan con tecnología punta para garantizar el más alto desempeño y el máximo nivel de eficiencia energética. Además, nos enfocamos en brindar soluciones personalizadas para adaptarnos a las necesidades específicas de cada cliente.